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Así lo concluyó un proyecto realizado por la Red de Salud de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe -RSMLC- en Brasil, Chile, Perú, Colombia y Nicaragua, y presentado durante la conferencia "Confrontando la crítica: El Cairo, cinco años después", celebrada en Cocoyoc, México del 15 al 18 de noviembre pasado. El estudio de caso de RSMLC, uno de los diez allí presentados, dejó ver que se ha avanzado muy poco en la implementación de la ICPD, ya que aún la información no está desagregada por sexo, edad ni procedencia geográfica; la calidad de los servicios en salud reproductiva es muy pobre; y no se han incorporado totalmente los derechos sexuales y reproductivos en las leyes y servicios de salud. Según la RSMLC ha habido grandes dificultades en incluir grupos de mujeres para llevar a cabo la agenda de El Cairo, situación contraria a lo consignado en la plataforma de acción. "Solamente en Brasil y Perú se han organizado comités nacionales de población... pero la participación de la sociedad civil ha sido muy limitada", asegura el estudio. Mientras en Nicaragua comenzó un programa conservador de educación sexual opuesto a los principios de El Cairo, en Brasil y Colombia existen propuestas de cambios favorables pero que aún deben implementarse en la totalidad de sus territorios. "Esta falta de educación sexual tiene un claro impacto en el porcentaje de embarazos en adolescentes, que en Brasil es del 20%; en Colombia 18.1% y en Nicaragua 23.2%, donde la tasa de mortalidad materna en adolescentes es del 19.4%". Igualmente, el aborto inseguro continúa siendo una causa principal de mortalidad materna en la región. En materia de avances se encuentran algunas propuestas sobre el tema del aborto inseguro e ilegal realizadas entre gobiernos y grupos de mujeres, principalmente en Brasil, Chile y Colombia. Sin embargo, desde la presentación de esas propuestas hace más de un año, en Colombia, por ejemplo, se han reportado allanamientos y arrestos en centros y consultorios privados de varias capitales del país que realizan interrupciones de embarazo, de manera clandestina o encubierta, pero adecuada. En términos generales el encuentro en México concluyó que con el fin de implementar en un período de 20 años el Programa de Acción de la Conferencia en El Cairo, se hace necesario un cambio social global, que incluya las políticas económicas, así como un desarrollo sostenible y equitativo. La conferencia fue organizada por el grupo internacional de mujeres HERA y dos ONG mexicanas para evaluar el progreso alcanzado en la implementación del Programa de Acción de la ICPD e identificar acciones futuras esenciales para los derechos y la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Asistieron representantes de grupos de mujeres de todo el mundo, entidades públicas y privadas que trabajan de alguna forma en favor de los derechos y la salud sexual y reproductiva de las mujeres, así como organismos internacionales como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la UNICEF, la OMS y la oficina de la ONU para asuntos de derechos humanos. El documento final de la Conferencia de Cocoyoc denominado "Un Llamado a la Acción" plasma las conclusiones alrededor de los temas claves de la conferencia: equidad e igualdad de género, derechos sexuales, servicios de salud sexual y reproductiva, aborto y jóvenes/adolescentes. La equidad necesita de una "redistribución de poder entre hombres y mujeres en términos de los recursos económicos, derechos legales, participación política y relaciones personales", asegura el documento que enfatiza que sin equidad e igualdad es imposible lograr la agenda de El Cairo en lo relacionado con el empoderamiento de las mujeres, su salud y derechos sexuales y reproductivos. Por esa razón la Dra. Anju Malhotra del International Center for Research on Women (ICRW) creó un modelo que relaciona el empoderamiento con la salud reproductiva, e involucra no sólo los aspectos económicos y educativos, sino el acceso a la información, a la tecnología, a los servicios, desarrollo de habilidades y apoyo social. Igualmente importantes son los programas y políticas que se ocupan de la responsabilidad de los hombres en los derechos sexuales y la salud sexual y reproductiva. "Tenemos que incluir a los hombres en los programas educativos", enfatizó la directora UNFPA, Nafis Sadik durante el discurso de instalación, agregando que los temas de El Cairo "deben ser parte del lenguaje cotidiano". Adrienne Germain, Presidenta de International Women's Health Coalition, aseguró que la agenda de la ICPD ha sido una herramienta útil para enfocar la atención en la violencia y opresión contra las mujeres y crear conciencia sobre los diferentes problemas que afectan a las mujeres en el mundo. Sin embargo, enfatizó Germain, la ICPD apoyó solamente la investigación sobre demografía, pero debe avanzarse más en este aspecto y llegar a desarrollar, por ejemplo, "metodologías para medir la violencia". En el tema de servicios de salud sexual y reproductiva, Germain aseguró que "el sistema (de salud) no está bien preparado para atender a las mujeres...se necesita mayor entrenamiento y un gran cambio". La conclusión de la conferencia en este aspecto es que es necesaria una mayor inversión para reducir la morbi-mortalidad materna, promover la protección dual contra las ETS y el SIDA, proveer métodos anticonceptivos efectivos y seguros, incluyendo la anticoncepción de emergencia, implementar el párrafo 8.25 de la ICPD que trata de servicios de aborto y atender adecuadamente el problema del cáncer cervical. Un aspecto controversial entre los países de América Latina es el aborto, que como afirma Martha Lamas del grupo GIRE de México "es necesario para la construcción de una verdadera democracia". La conclusión sobre este tema deja ver que es imperante ir más allá de El Cairo, ya que se aboga por el derecho de las mujeres a abortar bajo condiciones "seguras, de alta calidad, de legalidad...independientemente de la edad o estado civil", guardando la confidencialidad y sin ninguna forma de violencia o coerción. Igualmente, se afirmó que el aborto debe legalizarse en países donde aún es ilegal y quitarse las barreras regulatorias o de otro tipo que impiden el acceso de las mujeres a servicios seguros de aborto. También, "Un Llamado a la Acción" exhorta al UNFPA, la OMS, los bancos de desarrollo, donantes y otras ONG internacionales como la IPPF a que cumplan con su responsabilidad de "proveer apoyo activo, liderazgo, información y recursos para asegurar que los servicios de salud reproductiva incluyan el aborto seguro". La conferencia hizo también un llamado a los gobiernos para apoyar la capacidad de la juventud para tomar decisiones seguras y satisfactorias sobre sus vidas, "a través de la educación, servicios de salud y empleo", también se invita a implementar "educación sobre sexualidad y salud sexual, con énfasis en equidad de género, como un componente obligatorio de los programas de las escuelas, con suficientes recursos y monitoreo". Aunque no se trató como un tema aparte, el trabajo del movimiento de mujeres estuvo implícito en todos los contenidos de la conferencia. Según Monique Essed de Surinam, coordinadora de HERA para la conferencia, muchas de las iniciativas del movimiento de mujeres como la creación de redes, coaliciones y colaboraciones son usadas ahora por los gobiernos y agencias como modelos de acción. "Las mujeres estamos jugando un papel muy importante en las nuevas políticas de desarrollo sustentable", afirmó Essed. Otro aspecto fundamental para la implementación de la agenda de El Cairo, según las conclusiones de la Conferencia en Cocoyoc, es la sustentabilidad, que implica que los gobiernos y agencias internacionales creen y apoyen mecanismos de asociaciones permanentes con los diferentes grupos de la sociedad civil, comprometidos con los derechos y la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Este apoyo también se refiere a ayuda económica para el fortalecimiento de estos grupos y la implementación de sus programas. En el panel que discutió cómo obtener financiación, se afirmó que la inversión extranjera creció bastante desde la conferencia del Cairo, especialmente por parte de USA (66% de las donaciones en 1995), Japón y Australia, pero hay que reconocer que en muchos países muy poco o ningún recurso se ha asignado para desarrollar los programas de la ICPD. Además, muchas ONG no poseen una capacidad suficiente para trabajar bajo el sistema de descentralización, adoptado cada vez más en varias regiones. Igualmente, se habló de las diferencias en inversión a nivel mundial en salud reproductiva. En Brasil, por ejemplo, la mayoría de los servicios son financiados por el Estado y se invierten US$10 per cápita, mientras que en la India se invierte menos de $ US 1. Sin embargo, se resaltó el hecho que en estos dos países las políticas estatales incluyen políticas en salud y población, mientras que en algunos países Centroamericanos, como Nicaragua, ha habido un retroceso en ese aspecto. Tal como afirmó una integrante de la ONG Sí Mujer de Nicaragua, la mortalidad materna y el aborto no fueron incluidas en la primera encuesta hecha sobre salud reproductiva y fertilidad realizada en dicho país debido a un supuesto argumento de costo-beneficio, ya que la encuesta costaba mucho dinero y la realidad no cambiaría. Además de probar que la agenda de El Cairo ha contribuido a avanzar la situación de las mujeres en todo el mundo y que se debe mejorar para continuar con este objetivo, la conferencia de Cocoyoc demostró que el movimiento de mujeres en el mundo está más vivo que nunca. Mónica María Alzate es una periodista colombiana especializada en temas de la mujer. Panos, junto con Health Empowerment Rights and Accountability (HERA) auspició su participación en la Conferencia "Confrontando la Crítica:El Cairo, cinco años después" del mes de noviembre. |
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