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En un contexto como el mencinado, muchos países del Caribe como República Dominicana, El Salvador, Jamaica y Haiti han sufrido las repercusiones negativas derivadas de los problemas sociales de Estados Unidos. Según el New York Times (*5), cerca de 300.000 inmigrantes han sido expulsados de EEUU a otros países del mundo por diversas razones (criminales y otras) en los dos años que han seguido a la legislación de 1996. De esta cantidad, 106.000 inmigrantes con condenas criminales han sido deportados en 1998, lo que representa un aumento del 52% con respecto a los dos años precedentes. Los países que han recibido la mayoria de deportados han sido México, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicaba, Jamaica, Colombia, Canadá y Ecuador. Preocupados por la cantidad de deportados criminales lanzados en su territorio, varios países del Caribe han hecho valer su posición a través del CARICOM (Comunidad de Naciones del Caribe). El ministro de Asuntos Exteriores de Trinidad y Tobago, Ralph Maraj, ha declarado al Journal Caribbean Week (*6) que no ha habido "avisos concernientes a las repatriaciones" y que estas se hacen "más bien de forma instantánea y de manera brutal". Segun Maraj, "lo consideramos un problema muy serio, pues las deportaciones se hacen ahora a discreción de EEUU y no son planificadas y coordinadas por los gobiernos de la CARICOM". Uno de los asistentes de Maraj añade: "El principio es que si cometes una infracción en los EEUU y eres residente legal, una vez que has cumplido tu sentencia, se te deporta y este es el tipo de problema al que nos enfrentamos actualmente". Cuestionando la capacidad de las naciones del CARICOM para enfrentar esta nueva dinámica, Maraj añade: "Si estas gentes no pueden ser controladas por el poderoso sistema norteamericano, con amplios recursos y un sistema eficiente, ¿Cómo pueden ser controlados por los pequeños Estados del Caribe?". Estas protestas de las naciones del CARICOM han conducido a un Acuerdo (*7) entre estos países y los EEUU, redactado durante la cumbre del CARICOM en Barbados a la que asistió el Presidente norteamericano Bill Clinton, y el Presidente de Haiti, René Préval (Ver cuadro: La Declaración de Barbados). Sin embargo, hasta ahora los países miembros se quejan de que los EEUU han hecho muy poco, casi nada, para respetar sus compromisos. Una falta tal de coordinación y de consideración por la seguridad y los problemas sociales de las naciones del Caribe, que disponen de muy pocos recursos, fuerza a estos pequeñs países a tomar medidas que violan a menudo los derechos humanos fundamentales de los deportados.
Estadísticas del: Office of Policy and Planning, U.S. Immigration and Naturalization Service.
Haiti: un caso especial Aunque Haiti registra una muy pequeña cantidad de deportados criminales en comparación con otros países vecinos (Ver gráfico sobre los deportados criminales de los EEUU), ello no impide que este tema sea de un interés particular para los responsables de la seguridad pública. Haiti debe combatir la inseguridad en varios frentes con una joven fuerza de policia que sólo tiene tres años y con un sistema judicial inoperante. Además, las autoridades están preocupadas por combatir el tráfico de drogas, que es una de las causas mayores de violencia, inseguridad e inestabilidad en el país. Un detalle de las infracciones cometidas por los deportados haitianos para el año fiscal 1998 (Ver gráfico: Deportación de criminales extranjeros de EEUU a Haiti, división por acusaciones) muestra que la mitad de los crímenes cometidos están relacionados con la droga contrariamente a la idea generalizada de que los deportados son "asesinos". Los casos de muerte involuntaria, de hecho, representan sólo 3 de un total de 202 para este año.
En cuanto a la cuestión de la cantidad de crímenes cometidos por los deportados en Haiti, Donna DeCesare en sus investigaciones para su artículo de "Informe NACLA sobre las Américas", informaba sobre una conversación con un policia de Cité Soleil, un barrio pobre del norte de Puerto Príncipe, que le contaba que "Base Big Up, la mayor asociación de malhechores, ya existía en Cité Soleil cuando yo era un niño Ninguno de esos tipos ha estado en EEUU Operan en Cité Soleil y se esconden en Delmas Están conectados con la élite criminal haitiana, no con las prisiones norteamericanas". DeCesare cuenta que este policia también le informó que: "Los jefes de banda más conocidos en Haiti son recrutados entre los policias corruptos destituidos por la nueva fuerza de Policia, los ex-macoutes et las familias criminales". (*8) El embajador Colin Granderson, jefe de la MICIVIH, una misión mixta OEA/ONU para la observación de los derechos humanos en Haiti, comentó a Roeland Muskens de Onze Wereld (*9) lo irónico de la situación, "Por una parte, los EEUU están preocupados por la estabilidad de Haiti, pero al mismo tiempo llenan el país con gente peligrosa que no tiene un lugar en la sociedad haitiana". Mientras oficialmente los deportados no son encarcelados en otros países de la región, las autoridades haitianas a causa de la inseguridad y, contraviniendo todas las normas internacionales, encarcelan a los deportados sin ninguna consideración por sus derechos humanos fundamentales. La historia de un grupo de 38 deportados llegados a Haiti el 24 de marzo de 1988 es muy ilustrativa (*10). De hecho, en esta fecha, el sistema judicial de transporte de prisioneros (una institución norteamericana) había devuelto 38 ciudadanos de origen haitiano. A su llegada al aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, todos ellos, incluido Nelson Louis-Dieu, que no había cometido ningún crimen, ningún délito, ninguna contravención y que solamente era repatriado por no tener sus papeles en regla, fueron arrestados y conducidos al Penintencial Nacional para ser detenidos bajo las órdenes del Comisario del Gobierno ante el Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe. La prensa, el poder judicial, las autoridades policiales fueron invitadas a asistir a este "acontecimiento" (*11) en un país en el que no faltan y que cuenta con otros más trágicos. Durante varios meses, una batalla iba a oponer a los representantes de estos deportados con los responsables de la justicia. A pesar de los procedimientos extraordinarios de puesta en libertad provisional emprendidos por una ONG (Organización no-gubernamental) haitiana, Chans Alternativ (Suerte Alternativa), el 11 de mayo de 1998 ante el Decano del Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe, no hubo resultado. Las conclusiones tomadas en favor de los detenidos han sido las siguientes:
Durante el tiempo en cuestión, ningun tribunal haitiano estaba habilitado para entender de este caso por la simple razón que los detenidos ya habían purgado sus penas en EEUU. Según el art. 14 del Pacto Internacional sobre los derechos civiles y políticos, ratificado por Haiti y según las disposiciones del art. 49 "Nadie puede perseguir o castigar por una infracción por la cual ya ha sido absuelto o condenado". Por otra parte, según el art. 5 del Código de Instrucción criminal, la persecución en Haiti de crímenes comunes cometidos en países extranjeros está sometida a las siguientes condiciones: * Que el hecho sea calificado como crimen; En el caso de crimen contra la seguridad del Estado, de falsificación de monedas nacionales en curso, de documentos nacionales, etc., el haitiano será perseguido judicialmente en cuanto sea detenido. Esto aparece claramente explicado en el art. 7 del CIC (Código de Instrucción Criminal), que estipula que: "Todo haitiano que sea considerado culpable fuera del territorio de la República de Haiti de un crimen contra otro haitiano, será, a su regreso a Haiti, perseguido y juzgado, si no lo hubiera sido en el país extranjero, y si el haitiano agraviado presentara denuncia contra él". Sin embargo, en el caso de los 38 prisioneros, ninguna de estas condiciones se cumplió. No había denuncia y los detenidos ya habían purgado sus penas. Ciertamente, comprendemos la preocupación de las autoridades haitianas de tomar ciertas precauciones en relación con las gentes que llegan del exterior y sobre las cuales pesan ciertas sospechas. Pero Chance Alternative, que intentó una transición de la prisión a la casa, sometió en dos ocasiones y en vano un plan de reinserción al Ministerio de Justicia. Privado de recurso, Chance Alternative presentó una demanda de puesta en libertad ante el Decano del Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe solicitando una revisión de las detenciones y una solicitud de puesta en libertad inmediata de los detenidos. A mediados de julio de 1998, después de cinco meses de detención, los deportados fueron liberados. Pero la gran pregunta queda sin responder: ¿Cuándo se decidirá el Estado haitiano a asumir sus responsabilidades ante los deportados?. En todo caso, el encarcelamiento está lejos de ser la solución ideal. A este respecto, el Director de la NCHR (Coalición Nacional para los Derechos de los Hatianos), el señor Pierre Lespérance, declaró a un periodista: "Con los deportados que llegan cada semana, NCHR invita al gobierno haitiano a desarrollar un plan de acción apropiado pudiendo facilitar su integración social y animarlos a convertirse en ciudadanos útiles a la sociedad haitiana, en lugar de violar sus derechos fundamentales y sus prerrogativas constitucionales". "Chans Altenativ" Chance Alternative fue fundada en 1996 por Michèlle Karshan, una activista norteamericana que vive actualmente en Haiti, en asociación con cuatro deportados y un joven retornado a Haiti por pedido de sus padres, un desplazado. Karshan, la directora ejecutiva, describe el proyecto a The Transformer en estos términos: "Es un programa de integración para los criminales deportados de EUUU y Canadá Es el primer proyecto de reinserción para deportados de América. Nosotros aportamos nuestra ayuda a los recién llegados, habiendo abandonado algunos de ellos Haiti desde la infancia. Se trata de un trabajo pionero que asusta a la mayoria de la gente!" Karshan prosigue: "Las necesidades inmediatas van desde el alojamiento, la comida, los cuidados médicos, los consejos sobre la droga, hasta el aprendizaje de la lengua y las técnicas útiles para ganarse la vida. Un punto importante de nuestro proyecto es el proceso de orientación durante el cual hablamos de la historia de Haiti, de la transición entre el Ejército de Haiti y la nueva fuerza de policia, de la estructura gubernamental y de la Constitución. Además, los consejeros comparten informaciones necesarias sobre la supervivencia, como, por ejemplo, no beber agua y llevar una vida apacible y fructífera en Haiti". (*12)
En 1997, Andrew Phillips del MACLEANS Magazine explicaba que en Haiti algunos deportados habían sido implicados en algo que nunca se había intentado antes: un programa destinado a ayudarles a hacerse una nueva vida y a alejarles del crimen No es fácil: la tasa de sub-empleo de Haiti llega al 80% y los pocos empleos disponibles son mal pagados en comparación con el nivel norteamericano ". (*13) Hasta ahora, las autoridades haitianas no manifiestan demasiado interés en este programa. Cierto, en los primeros tiempos, ciertas instituciones como el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Asuntos Sociales, el Ministerio de Justicia, la Subsecretaria de Seguridad Pública, el Departamento del Interior, la Dirección General de la Policia Nacional enviaban a sus representantes a las reuniones. Pero con el tiempo, el interés ha disminuido. Las peticiones dirigidas a la Dirección General de Impuestos para encontrar un centro donde albergar las diferentes secciones no han obtenido resultado. Paradójicamente, las autoridades reconocen que un proyecto semejante ofrece a los deportados la posibilidad de una orientación para ayudarles en una nueva vida. En muchos casos, estos deportados ni siquiera han nacido en el país. Al contrario, varios han nacido en Francia o en Bahamas y el nacimiento en estos países no les da derecho automáticamente a la nacionalidad antes de una cierta edad y de cumplir ciertas formalidades. En estos casos, puede ocurrir que el deportado nunca haya tenido oportunidad de visitar Haiti y que no tenga familia en el país. El caso típico más reciente es el del joven Thomas O'Toole Sylvain, nacido en un hospital del Bronx en 1978 de madre de origen irlandés-americano y de padre haitiano (*14). Después de haber purgado su pena en Florida, fue deportado a Haiti sin los papeles apropiados en violación directa del art. 9.5 de la Declaración de Barbados que menciona claramente que el país que deporta debe: "Asegurarse, antes de la deportación, que el deportado es un nacional del país que va a recibirlo". Por más que declaró que era ciudadano norteamericano y que presentó su partida de nacimiento norteamericana y un pasaporte norteamericano, no cambió nada. A pesar de ello, los oficiales de inmigración sostenían que no era la persona que sus padres pretendían que era. Después de un mes en Haiti, Sylvain se enfermó gravemente y su estado de deterioró rápidamente de manera inexplicable. Irreconocible y a punto de morir, Chance Alternatrive, que había seguido de cerca los reportajes aparecidos en el Miami Herald, intervinó e hizo que Sylvain fuera admitido en un centro hospitalario privado para obtener los cuidados médicos necesarios mientras los activistas pro derechos humanos luchaban en EEUU para su vuelta al país natal. Dos meses más tarde, el caso fue llevado a la atención del gobierno norteamericano y tras la intervención de dos congresistas, Inmigración admitió finalmente que Sylvain era ciudadano norteamericano de nacimiento. La evacuación del hospital llevó cerca de 24 horas a pesar de las advertencias de su médico de que podía morir a lo largo del día. De camino a Miami, gracias a la intervención de las autoridades de la Embajada norteamericana en Puerto Príncipe, Sylvain sufrió de un infarto de miocardio a causa del deterioro de su estado de salud. Perseguido en todos los frentes En un mundo más inclinado hacia la represión que hacia la prevención, es fácil hacerse encerrar por estar "en el lugar equivocado y en el momento equivocado". Después que la policia de Guayana fusilara a 5 deportados en una casa cerca de Georgetown, la capital de Guayana, un representante de la Asociación Guayanesa pro Derechos Humanos declaró: "Fusilar a los bandidos es una demostración espectacular que esconde la incapacidad de la policia para reunir las pruebas que apoyen su acusación ante los tribunales" (*15). La Asociación Guayanesa pro Derechos Humanos mantiene todavia que: "La policia no mostró ninguna evidencia que pudiera asociar a los deportados con los horribles crímenes o el aumento de la tasa de criminalidad en Guayana". Adicionalmente, en busca de argumentos para dar consistencia a su caso contra la demanda de mayor poder de la policia, la Asociación dice que: "La policia debe continuar con éxito su lucha contra las grandes operaciones relativas a la droga en el país, pero hacer de los deportados el blanco privilegiado es injusto". El Embajador Granderson, anticipando un posible cambio en el comportamiento de los deportados, ha declarado a Onze Wereld que: "Con el apoyo de una orientación bien concebida, estos jóvenes pueden aportar una contribución valiosa a la sociedad haitiana. Poseen una ventaja extraordinaria: hablan inglés y conocen la sociedad norteamericana. La economía hatiana puede beneficiarse en gran medida de esta situación". (*16) Privat Précil, abogado, periodista, es ex-Director de la Oficina Nacional para la Migración (ONM), una institución haitiana. Representó al gobierno haitiano en el seminario que tuvo lugar en Costa Rica en 1996 sobre la dinámica de la emigración en México y en el Caribe, organizado bajo el patronazgo del FNUAP y de la OIM. Es miembro del Colegio de Abogados de Puerto Príncipe y es el representante legal de Chance Alternative en Haiti. ALGUNAS INSTITUCIONES DE REFERENCIAAlternative Chance (Chans Altenativ) Amnesty International Human Rights Watch/Americas MICIVIH Ministry of Justice Ministry of Haitians Living Abroad National Coalition for Haitian Rights Office for the Protection of Citizens The Open Society - Forced
Migration Project Platform of Haitian Organizations for Human Rights USA Lawyers Committee for International Human Rights La versión Española de este boletín ha sido realizado con la colaboración del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de Haiti. Traducción del francés: Luis Mora.Endnotes
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