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Número de niños de la calle : un nudo gordiano para los interventores En ausencia de un censo real y de estadísticas fiables, debemos referirnos sea a encuestas caducas o a cifras contradictorias, o a proyecciones catastróficas para estimar esa población de niños. Según un estudio realizado por el Centro de Investigación de Recursos Humanos (CDRH) en 1991 bajo el auspicio de la UNICEF y el Instituto de Bienestar Social y de Investigación (IBESR), las cifras testimonio de la realidad de los niños de la calle fueron del orden de una centena para la ciudad de Cabo Haitiano y los Cayes y de 2.000 para Puerto Principe. Las proyecciones del CDRH hablan de un acrecentamiento del orden de 50.000 para el año 2000 teniendo en cuenta la deterioración del conjunto de los sistemas del país. Martine Bernier y el Dr Françoise Ponticq, en una encuesta realizada en 1998 admitiendo el impacto de la pobreza sobre el fenómeno de los niños de la calle, estimaron la población de los niños de la calle de alrededor de 8.000. Mientras que el antiguo ministro de Asuntos Sociales, la señora Mathilde Flambert, en un informe sobre las consecuencias del embargo estimaba el número a 10.000 para el año 1996. Frantz Lofficial en cuanto a él, estima con muchas reservas sobre esa población y piensa que en verdad ni las estimaciones ni las proyecciones son fiables. Después de una encuesta realizada en 1998 (2), Lofficial afirma que el número de niños de la calle en la zona metropolitana no sobrepasa los 1.000. Él categóricamente refutó las cifras en vigor, hasta la realización de su encuesta. ¿Se trataban entonces de previciones extravagantes sin tener nada que ver con la realidad? ¿Deberemos creer en una posible regreción de la población a pesar de la degradación de los factores socio-políticos y económicos? Debemos preguntarnos ¿Si las residencias de acojo han aportados frutos a esa cadena a pesar de las numerosa dificultades financieras? Niños y niñas de la calle Los interventores, particularmente Frantz Lofficial, notaron una diferencia capital entre dos grupos de niños encontrados en la calle. El primer grupo llamado niños de la calle es constituido de niños que hacen de la calle su hogar. Ellos aquí se refugian, alimentan y no tienen relación con sus familiares. Estos duermen en la calle y los encontramos en las plazas públicas, iglesias, casas de juegos y tiendas, en los lugares de mercado, etc. El segundo grupo, llamado niños en la calle es más numeroso que el primer grupo y reagrupa a los niños que pasan todo el día en la calle, ellos se manifiestan como el primer grupo, pero cuando la noche llega, van a sus hogares, más o menos regularmente. Ellos viven frecuentemente en familia y contribuyen con su trabajo de la jornada a sobrevivir económicamente. Generalmente los niños de la calle son varones, el número de niñas ha sido siempre minoritario. Sin embargo los interventores dicen constatar un aumento de esa minoría. En su informe, Françoise Ponticq y Martine Bernier estimaron el número de niñas de la calle en un 18% de la cifra representativa de esos niños en la zona metropolitana (3), las grandes ciudades de provincia han estado casi desprovistas. Solamente algunos se han notado en los Cayes, un ciudad al sur de Haití. En Cabo Haitiano al norte, hemos constatado la presencia de un decena y en Jacmel, no conocemos ningunos. Los otros informes sobre los niños de la calle son casi mudos y el asunto de las niñas catalogado por todos como un grupo muy complejo. No obstante, el Centro de Apoyo Familiar (CAFA), una ONG que interviene exclusivamente sobre las niñas de la calle, estimó a 150 el número de niñas de la calle en Puerto Príncipe, en 1996. Hasta el momento, esa cifra es la única que tenemos de referencia. Un proyecto de encuesta debe ser llevado incesantemente por la CAFA, sobre la situación actual de las niñas de la calle, hemos sabido. El número de niñas de la calle en Cabo Haitiano varia de una época a otra, según las oportunidades económicas. Durante el período de fiestas parroquiales o campestres, los interventores dicen remarcar mucho más niñas de la calle que de costumbre. Una situación que sin duda, falsea toda evaluación de su número real. «Generalmente las niñas que viven en la calle, son empujadas por la situación económica precaria, y las fiestas campestres le dan la posibilidad de encontrar más personas para mendigar, aprovechando la generosidad unida al deseo de confesarse de estas últimas. Muchas entre ellas entran a sus hogares después de toda una jornada de labor. Son aquellas que no viven solamente en la calle, como es el caso de muchos varones. No obstante otras permanecen en el lugar, explicó Margarette Joseph, una trabajadora social que colabora con el proyecto Pierre Toussaint en Cabo Haitiano. Según la señora Joseph, las niñas que hacen de la calle su hogar, por razones de seguridad se vuelven muy móviles. Otras son obligadas a imponerse en ambiente de varones, ellas son frecuentemente golpeadas y violadas. Definición y fuente del problema En el transcurso de numerosas intervenciones, organizaciones gubernamentales, religiosas, no gubernamentales, caritativas tanto locales como internacionales, mancomuniones intergubernamentales y otros profesionales independientes, implicados en la lucha por los derechos de los niños en Haití desde hace varios años, han definido una categoría de niños sobre el concepto evocador de niños en situación especialmente difícil (ESSD).
En esa categoría, hay que incluir particularmente a los niños de la calle. La época donde los niños de la calle eran considerados como un elemento aislado independiente de todo sistema socio-económico, caducó. Actualmente los niños llegan a la calle para encontrar en está un medio de subsistencia, una escapatoria a la pobreza y a la humillación. « Niñas o niños, ellos han escapado de situaciones de violencia intra o extra familiar. Ellos van a la calle porque sus padres no pueden satisfacer sus necesidades, o porque se han convertido en huérfanos, entre otros huérfanos del SIDA, estima la señora Maryse Guimond de Ayuda a los niños - Canada (Save the Children Canada). Muchos de estos que viven en la calle, particularmente las niñas, se han fugado. Una decisión que necesita coraje, viendo que el niño que se fuga tiene tanto miedo de la calle como de su situación inmediata, pero el riesgo ha cambiado dice el Dr Nadine Burdet, pedo-psiquiatra en la Escale, un centro de acojo, formación y rehabilitación para niños en domesticida y maltra. Estos niños han abandonado sus familias de acojo para escapar de los maltratos psicológicos, corporales y sexuales de que son constantemente victimas, o aún sus barrios de residencia, para escapar de los actos de violencias que allí se desarrollan y se dejan conquistar por la libertad que ofrece la calle. Danise (22 años) cuenta que ella vivía en Cité Soleil (una barriada al noroeste de Puerto Príncipe, la capital, famosa por sus enfrentamientos mortíferos).Ha habido siempre lucha armada entre bandidos, las jóvenes que viven en una u otra zona han sido frecuentemente violadas por hombres de la banda opuesta en signo de represaria. Varias de mis amigas han sido secuestradas. Yo no he querido pasar por eso, yo vine para la ciudad Es así como esta joven, hoy reintegrada por el Centro de Apoyo Familiar (CAFA), es convertida en joven de la calle donde ha pasado varios años antes de ser subsidiada. Otros niños han ido a la calle voluntariamente, porque se han dejado llevar por los atractivos de la ciudad y la euforia de sus camaradas ya en la calle, señala la señora Guimond. Es el caso de Leonne (18 años), otra joven del CAFA. Yo vine a la calle porque una amiga, que ya vivía en ella, me convenció. Antes yo vendía en la calle con mi mamá, cuando Mamoune me propuso seguirla, yo acepté enseguida. Fue así como comenzó mi primera experiencia en la calle. Como lo apunta el informe 2000 del FNUAP: Mucho de los Haitianos dejan el campo para buscar un futuro mejor en las ciudades, sobre todo en la capital. Pero poca información oficial documenta esa migración interna. Sin embargo, el aumento rápido de las chabolas (barrios de lata) deja comprender que la urbanización del país se hace rápidamente y anárquicamente, continua el mismo informe. Un crecimiento que agrava una situación ya difícil y cambia las informaciones del problema en general. La llegada a la calle: un largo proceso La pobreza asociada a la promiscuidad es uno de los principales factores que puede alentar venir a la calle, sostiene el Dr Legrand Bijoux, neuropsiquiatra. Según el médico, la falta de espacio, características principales de las chabolas, afecta la expansión moral, psíquica e intelectual de los niños. Respondiendo a sus necesidades naturales de desarrollo de su estado de crecimiento, los niños comienzan a huir del espacio donde se encuentran encerrados. Él seguirá un largo proceso antes de encontrar definitivamente la calle: En la primer etapa, comenzaremos por encontrarlos en la casa del vecino que tiene una espacio mucho más grande y cuando esté no le sea suficiente, irá a la calle, explica el Dr Bijoux. En esta etapa solo el espacio le interesa. Él irá entonces a la calle para jugar, para hacer amigos. Pasar el día. Puede entrar de vez en cuando observar, comer, durante el día antes de regresar a la calle. Sutilmente, comienza a pasar más tiempo y encontrar en la calle atracciones de todo tipo. Entra solo a su hogar para dormir. Generalmente instalado en una pieza muy pequeña con varios hermanos y hermanas, lo hacen dormir en el suelo, de bajo de la cama o de la mesa. Dormir para él es muy difícil. Él decide reunirse con sus amigos del día que le cantaran los beneficios de dormir bajo las estrellas. Ahora solo viene al hogar para comer. Es así que la situación económica más que difícil hace que allí no encuentre nada. Él se encuentra entonces en la calle, sin quererlo verdaderamente pero obligado. A veces llega a una situación de independencia económica que le permite alimentar al resto de la familia, indica el Dr Bijoux. El caso de las niñas con frecuencia es diferente. Durante su crecimiento, ellas reclaman más atención la cual es cara. Por todas partes, las alentamos indirectamente a prostituirse. Si lo que te doy no es suficiente, entonces arreglatelas tú misma, se oye entre ellas cada vez más. En todos esos casos, se agrega, un factor facilitador de envergadura que explica la presencia en la calle de tantos niños. No hay escuelas gratuitas suficientes para ellos por lo que sus familias no pueden pagar la escolaridad, prosigue el Dr Bijoux. En un 70% de los casos recogidos por la Escale, la familia de origen de los niños presentan más de 4 niños y ellas son todas de medios rurales o de las chabolas. Según informaciones dadas por la Oficina Internacional del Trabajo en el marco de su Programa Internacional por la Abolición del Trabajo Infantil (BIT/IPEC) en Haití, más de 500.000 niños de 5 a 12 años no son inscritos en la escuela. ¿A qué entonces se ocupan esos niños? La domesticidad: una fábrica de producción de niños de la calle Estimado a 109.000 niños en 1984, la población de niños domésticos osciló aproximadamente en 300.000 en 1998 (4) un crecimiento de cerca de 200% en menos de 20 años. Esos niños en un 75% son pequeñas niñas entre 4 y 18 años. No obstante, nosotros supimos de manera oficial que un estudio hecho por el IPEC en colaboración con el PNUD y la UNICEF, en el 2002, el número estaría entre 90 y 120.000. Los niños de servicio' son carentes y maltratados a nivel psicológico: humillación, injusticia, vejación, castigo, ninguna consolación, ningún sosiego, poco descanzo y recreo, un espacio personal reducido o inexistente, entre otros. Ellos sufren de agresiones verbales y físicas, así como de abusos sexuales, es así como resumió las condiciones de vida de los niños domésticos, el Dr Chantal Jorg, un etno-psicólogo canadiense en un proyecto piloto de intervención a favor de los niños en situación difícil en Haití, titulado la Marelle. Frecuentemente, la familia de acojo no tiene un nivel de vida confortable, como consecuencia de sus pobres ingresos. Según la obra Análisis de la situación sanitaria: Haití 1998, la mayoría de estas familias tienen un ingreso inferior a los 1200 gourdes, el equivalente a 45 dólares americanos. (5) Ello trae como resultado que estos niños estén malnutridos y que raramente se beneficien de una atención médica. La fuga es el medio más utilizado por los niños para escapar de la situación de explotación y de violencia. Se liberan del jugo neo-exclavista de las dueñas de la casa y frecuentemente de la violencia y los abusos sexuales de los cabeza de familia, decenas de niños desnudos psicologicamente y fisicamente se encuentran en las calles días tras días. Mientras que él es victima de los maltratos en relación al niño de la dueña de la casa para comer, dormir, vestirse..... el niño doméstico soporta todo. Pero cuando, es maltratado, golpeado y hasta violado, termina por huir. Casi siempre incapaces de encontrar solo a sus padres, él se queda en la calle, señala el Dr Bijoux. La fuga causa, en cierta medida, el efecto de bola de nieve en los niños que se encuentran en la misma situación, cuando éste que partió encomia la libertad que ofrece la calle a esos que se encuetran en domesticidad. Según la señora Marline Mondésir, responsable del Centro de Apoyo para el Desarrollo (CAD), una residencia de acojo mixta para los niños de la calle ubicada en Carrefour-Feuilles, la mayoría de las 24 niñas que están reclutadas en el centro vivían en domesticidad, antes de ir a la calle. Muchos de los niños afirman haberse fugado después de una golpiza. La media en general, 4 niños sobre 5 atestiguan haber sido golpeados y aparecen bajo peso y talla en relación a la edad de manera escandalosa, afirma el Dr Nadine Burdet del Escale. La prostitución: un pasaje obligado para las niñas Las niñas constituyen el grupo particularmente vulnerable en la categoría de niños de la calle donde la mayoría de entre ellas se dirigen directamente hacia el sector de la prostitución, afirma la señora Jessie Mathurin una de las responsables del Centro de Educación Popular (CEP), un organismo de Carrefour-Feuilles que trabaja con los niños de la calle. La prostitución es provocada por "la banalización de las relaciones sexuales y la precocidad". Muchas veces, los trabajadores sociales informan de casos que son introducidos en las prácticas sexuales incluso antes de la pubertad. Para calmar sus condiciones socio-económicas particularmente precarias o estimuladas por la promiscuidad del medio, las niñas se entregan al comercio sexual con sus amigos de la calle y con hombres que no tienen necesariamente un comportamiento de seguridad. Según la señora Kettlie Marseille, fundadora y responsable del CAFA, la mayoría de la niñas recogidas llevaban una vida de prostituta. De no tener en cuenta este factor estaríamos condenados al fracaso de toda intervención a su favor. Es por eso, que hemos desarrollado métodos adaptados a su situación, personalidad y sexo, explica ella. Sin embarago, hay que admitir que las razones que enpujaron a los niños a la calle antes de 1996 no son las mismas, nos dice la señora Marseille. Ahora, se encuentran niños que no tienen los problemas inherentes al statut de niños en situación dificil que tienen una vida normal en su familia y frecuentan la escuela. Ellos van a la calle para prostituirse y regresan enseguida a sus hogares indica ella, agregando que no duermen en la calle. Es también la opinión de la señora Jessie Mathurin del Centro de Educación Popular (CEP) de la comunidad de Saint-Gerard quien anticipa : Se podrá decir sin riesgo de equivocarse que nosotros tenemos en Haití ahora una población de niños de la calle. Ella sostiene que los niños de la calle no son los mismos actualmente. Ellos tienen ambiciones mayores y personas mal intencionadas se aprovechan para llevarlos a perpetrar actos represivos a favor de sus proyectos macabros indicando quees una razon para creer que las informaciones son diferentes y que hay que tener en cuenta los programas de intervención. Según un estudio interno hecho sobre una muestra de 20 niñas de la calle realizado por la CAFA, redes de protitución se desarrollan en Puerto-Principe. Las niñas de la calle serán pues victimas de procenetas y pedofilos. Aunque conocemos casos de niños que se prostituyen igualmente, ninguna información establece cifras o confirman que ellos dependen de esas redes. La prostitución de niñas de la calle se desarrolla porporcionalmente a la aumentación del número, estipula el informe de CAFA. Victimas de la desigualdad y disminución en sus valores, las niñas no pueden ejercer ciertas actividades de la calle, reservadas a los niños, como limpiar zapatos, lavar automóbiles, llenar los vehículos de transporte común. A parte de la mendicidad, no les queda otra alternativa que prostituirse. Retrato psicológico de los niños de la calle en su inicio Los niños de la calle se encuentran en la gama de edad comprendida entre 4 y 18 años y viven en su mayoría en la zona metropolitana de Puerto Principe. La primera característica de un niño de la calle, según el Dr Bijoux, es que éste es marcado con hierro caliente como niño desfavorable, más que los otros en general. Todo el mundo(los choferes de tap-tap, los automobilistas, los pasajeros, los comerciantes, la policia, etc) los hacen sentir inferior, y lo devalorizan. Él se siente mal querido, no respetado. Es psicologicamente rebajado. La segunda característica, continua el Dr Bijoux, es que él es atraido por un sentimiento de inseguridad. Una inseguridad que se manifiesta en todas sus formas. No puede sacear su hambre y cuando se puede alimentar las condiciones higiénicas son pésimas lo que pone en riesgo su salud. Enfermo nadie se ocupa de él, ninguna estructura lo beneficia de atensión gratuita en los hospitales. Duerme en la calle, a la gracia de todo. No es protegido en sus relaciones sexuales. Si debemos mencionar los esfuerzos laudables en ese sentido, por parte de las organizaciones y personas intervenates, las pocas obras que existen no pueden subsidiar todos los casos de los niños de la calle. Una tercera característica es el desespero. El niño de la calle está desesperado, explica el Dr Bijoux. Ese desespero se manifiesta por la resignación. Se resigna a todo, diciendo que nada mejor tendrá. En ese estado, cualquiera puede apovecharse de él. no es un simple asar encontrar tantos adolecentes armados, que se han convertido en zenglendo.(6) Ellos dicen que no hay nada que perder, continua el neuropsiquiatra. La última característica es la violencia. Según el Dr Bijoux, la violencia es una patología que se caracteriza por el deseo conciente o inconciente de hacer pasar a otros lo que hemos pasados nosotros mismos. Una segunda variante de esa violencia es el complejo de identificación del agresor: la persona que sufre la agresión, alimenta la esperanza de vengarse algún día, no importa quien sea la victima. El niño de la calle está más expuesto a la delincuencia que otros. La conciencia moral se desmorona poco a poco en él. Un niño de la calle dice no tengo persona que me diga que debo o no hacer Esos niños no tienen modelo. La delincuencia se manisfiesta poco a poco, al principio son hurtos, ellos comienzan aspirar thinner» (7) hasta que no les es suficiente. Viene el momento entonces de la droga dura y los ataques con armas. La violencia llama a la violencia, no es asombroso que los niños de la calle se muestren violentos, afirma el Dr Bijoux. Un entorno poco seguro Los niños de la calle no conocen otro refugio que la calle. Ellos son despresiandos, sin familia, sin refugio. Algunos, no saben ni de donde vienen, otros no conocen sus nombres. Dando la espalda a su entorno frecuentemente para huir de una situación que ellos consideran insostenible, esos niños no quieren hacer alusión y prefieren afirmar que no tienen familia o categóricamente que no quieren regresar a ellas. "Mi padre está muerto, tenía 2 años, cuenta el pequeño Jean(12 años), que vive desde entonces en la calle. Mi mamá no tenía los medios para ocuparse de mí, entonces yo dejé la casa. Ahora, yo se que ella tiene otro hombre en su vida. Yo no quiero regresar más a la casa, yo estoy bien donde estoy". Por tanto en la calle, tienen carencia de todo y viven de lo diario, desarrollando estrategias de protección y de supervivencia que oscilan entre la desconfianza y la violencia. Ellos se organizan entre ellos, frecuentemente en cartél o base y desarrollan los reglamentos internos que todos y cada uno deben respetar. Por ejemplo, ese que traicione a un compañero será golpeado en el mejor de los caso, e ignorado durante algún tiempo o expulsado en los casos graves, Rony(17 años), tiene la experiencia de una vez cuando denunció la infracción de un muchacho de su base a otra. Por lo tanto yo no quería, pero el otro me había amenazado de hacerme la piel y yo tenía miedo. En Puerto Príncipe, de la Saline pasando por el boulevard Harry Truman (bicentenario), en el mercado en hierro para llegar a Portail Léogane, los niños de la calle terminaron por formar parte de la decoración cotidiana. En la mayoría de los casos, ellos viven en grupos organizados pero ciertos prefieren arreglarselas solo, ellos utilizan su tiempo en lavar o quitar el polvo de los carros, llenar los tap-tap, mendigar, encubrir delitos o cometer hurtos para ganarse el dinero. La ganancia de la jornada le da para mal alimentarse y adquirir sustancias nocivas. La noche en ciertos barrios como la Saline, calle de Delmas (Delmas 33), zona del cementerio de Puerto Príncipe, etc, varios se prostituyen. Esa situación más la falta de higiene los hace vulnerables a diferentes enfermedades infecciosas virales y sexualmente transmisibles. Los niños son también abandonados y encontrados en la calle porque sus familias no tienen los medios para alimentarlos y ayudar a sastifacer sus necesidades generales, indicó el padre Jean Claude Louisimond de la fundación Timoun se Lespwa, fiado que algunos de los niños de esa fundación han sido dados directamente por miembros de familiares que se habían responsabilizados en ausencia de sus padres biológicos. La pobreza un trampolín considerable Más de 100 millones de niños en el mundo no van a la escuela a causa de la pobreza (...). Los niños son los más afectados por la pobreza: ellos adquirirán durante toda su vida, de secuelas psicológicas y físicas estipula el informe mundial 2002 de la UNICEF. En Guatemala, la mayoría de los niños no asisten a la escuela durante mucho tiempo porque deben trabajar para ayudar a sus familias a sobrevivir, site de Casa Alianza. Esa pobreza conduce a los niños de la calle a la práctica de pequeños oficios o abrir servicios donde la remuneración les ayude a sobrevivirLa experiencia traida de la calle Immácula (14 años) dejó su casa cuando tenía 11 años. Ella explica que no podía soportar más los servicios sexuales que sufría de la parte del propietario de la casa y del hijo de la dueña de la casa. «Además yo no veía porque trabajaba tan duro», dice ella. «Yo estaba siempre cansada» Ni un solo día después de comenzar a vivir con esa familia en Delmas 2, yo conseguí dormir bien. « Yo me ocupaba de todo, y nunca hacía las cosas correctamente y debía todos los dias soportar la cólera de la señora de la casa » Hoy ella mediga para vivir por los alrededores de la catedral de Puerto Príncipe pero algunas veces sirve a personas que le dan un poco de dinero o un plato de comida caliente. Immácula cuenta que la vida no es fácil para ella. « Soy constantemente hostigada por los otros », dice ella. Immácula que es originaria de Miragôane dice haberse arrepentido de haber dejado su ciudad natal. Toda la euforia que la llenaba en el momento de venir a Puerto Príncipe se ha ido. Ella ha perdido todo contacto con sus padres. Ella piensa frecuentemente regresar a Miragôane, pero se pregunta si podrá encontrar a su familia... El caso de Davidson (8 años) ilustra bien ese problema. En el boulevard Jean-Jacques Dessalines (Grand-rue) cerca de la calle de Miracles, él vende un paquete de maquina de afeitar. Dice que está obligado a trabajar porque su madre frecuentemente enfrenta dificultades económicas. Él comenzó el trabajo después que su padre los abondonó por otras parejas en las vacaciones de verano del 2001. Con el dinero de las maquinas de afeitar su madre participa en un "sòl". (8) Con sus otras tres hijas su madre vive con una amiga en la Cité de l'Eternel (ciudad del Eterno). Ellos tuvieron que dejar la casa porque el propietario retiró el techo por retardo en el pago. Davidson espera que con el dinero del "sol", su mamá pueda alquilar otra casa. El trabajo obligado de los niños no se limita solamente a la explotación física que sobrepasa sus capacidades, sino también a la explotación sexual donde la pedofilia y el proxenetismo constituyen los principales. En Haití, aunque las organizaciones sobre el trabajo de los niños o de derechos humanos hablen, se está aún a pequeñas cifras de poder probar esa práctica ligada a la pobreza. La necesidad de supervivencia de los niños de la calle, los obliga a aceptar cualquier cosa por dinero. Individuos mal intencionados se sirven de estos niños, les suministran armas y les reclaman un servicio por poco dinero. Nadie puede olvidar las capturas espectaculares de la Policía Nacional de Haití con respecto a los zenglendo en el marco de la campaña cero tolerancia entre los cuales figuran niños entre los 12 y 17 años. En una declaración hecha a la prensa el 10 de diciembre del 2002 durante la conmemoración del 54 aniversario de la declaración de los derechos del hombre, la señora Justine Colas de la organización Justicia y Paz dijo que 7 niños de la calle de menos de 18 años fueron ejecutados en Puerto Principe, mientras que más de 50 fueron heridos por balas y arma blanca en la ciudad de Cité Soleil en el transcurso del mismo año. Ella entonces criticó a la institución de la policía de no haber presentado un informe sobre esos casos de violación de los derechos humanos. Los niños de la calle y las IST/SIDA Un problema conduce al otro: los jóvenes prostituidos son particularmente expuestos a enfermedades infecto-virales y las IST pero también embarazo precoz y repetidos. Las niñas que constituyen de 60 a 80% los niños en domesticidad son también expuestas al SIDA como consecuencia del abuso sexual causado por los hombres de la casa. En cierta medida ellas, aumentan las cifras de niños con SIDA en Haití. De golpe, ellas se convierten en portadoras no negligentes de esa infección.Programas de prevención deben detectar, situar los grupos vulnerables; y ayudarlos a adoptar un comportamiento menos peligroso, aconseja un estudio sobre el impacto del SIDA en 1998. (9) Ninguna instancia reconocida, como los centros GHESKIO ni el IHSI, ni el Instituto Haitiano de la Infancia (IHE), no han podido comunicarnos las cifras de esa prevalencia de los niños de la calle. De las veinte niñas del CAFA, sobre las cuales se realizó un estudio diagnóstico solamente tres niñas resultaron seropositivos y aún actualmente, el centro no ha registrado nuevos casos, confiesa la señora Marseille agregando además que la reputación de personas viviendo con el SIDA dada a los niños de la calle no es del todo cierta si admitimos la incompatibilidad de esa constante con el comportamiento a riesgo de esos niños. Sin embargo, los casos de sífilis, anemia, infecciones vaginales son más corrientes en ambos sexos. Y aún un estudio a escala nacional se impone. La cárcel: testigo del no respeto del derecho infantil Decenas de niños entre 10 y 17 años encierran en los centros penitenciarios del país en condiciones las más degradantes. Sin tener en cuenta la legislación haitiana que prohíbe el encarcelamiento de un menor, los niños interrogados por delitos menores o graves, no tienen siempre la oportunidad de ver a un juez que pueda fundar sobre su caso. Estos niños, por una parte, llevados a la cárcel en el curso de batidas inoportunas de la policía, son maltratados y golpeados por está. Cerca de la mitad de las niñas del CAFA, interrogadas durante el estudio afirmaron haber estado en prisión y dos de ellas reconocieron haber tenido un trato violento por parte de la policía. La dirección de la administración penitenciaria de la prisión civil de mujeres y menores comunmente llamada Fort National, en el mes de abril del 2002, hizo ver en sus registros un total de 31 menores de edad entre 13 y 17 años, de los cuales 3 eran niñas. Según la señora Joseph Marymagg Gracieux, directora de la prisión, la mayoría de los varones son niños de la calle. Ellos están aquí por robos con armas, hurto y violación. Desde 1999, nosotros no hemos tenido más sentenciados, y los niños no saben por cuanto tiempo permanecerán aquí, afirma ella. El juez para niños Emmanuel Lacroix reconoce no conocer todos los casos de los niños prisioneros y el tribunal para niños no tiene ante si todas las infracciones de la ley. Para el año judicial 2000-2001, el tribunal para niños había registrado 20 casos que se encontraban en la cárcel. Hay que saber que los casos de ciudades de provincias no se mencionan. En principio, ninguna ley autoriza el encarcelamiento de un menor, afirma el juez Emmanuel Lacroix, indicando que la ley da prioridad a la protección de menores en caso de delitos y prevee los lugares de detensión libre de los niños bajo el control de la justicia. Pero del papel a la realidad, el abismo es enorme pues no existen estructuras de acojo para los niños de esa categoría, prosiguió le juez Lacroix. El hombre de ley indica que en el tiempo de Duvalier, era de costumbre conducir a los niños a los centros de acojo Duval Duvalier. Pero en realidad, esa estructura ya no existe y han sido reemplazadas por el Fort National o postas de policía. A veces yo me pregunto si los niños han cometido el crime de que se les acusa, confiesa la señora Gracieux, por lo tanto esos niños parecen vulnerables. ¿La prisión es el lugar ideal para reintegrar a esos niños ?, se pregunta ella. Por razones que se ignoran la visita a las células son prohibidas y nosotros no pudimos interrogar a los niños. Las residencias de acojo : no tienen los medios suficientes En el 2000, el Instituto de Bienestar Social y de Investigación (IBESR) dice haber registrado más de una trentena de orfanatos y de residencias de acojo a través de todo el país. Mientras tanto, cientos han nacidos y otras han desaparecidos "falta de recursos ". entre las más conocidas, podemos citar: Foyer Lakay, Projet Toussaint (Cap-Haitien), Lafanmi se Lavi, Timkatèk, CEP, CAFA, la Escale, CAD, Timoun se lespwa Varios responsables de residencias de acojo han planteado el problema financiero : «nosotros no tenemos recursos financieros suficientes para responder a las necesidades de esos niños », señalan. Ellas existen aún gracias a las subvenciones raras de organizaciones no gubernamentales internacionales y a las donaciones irregulares de los bienhechores. Una intervención eficaz del Estado Haitiano en el aspecto financiero del problema, se hace aún esperar. «Es el gran vacío institucional cuando esa colaboración sería primordial para la supervivencia de esas residencias y de más niños », exclama un responsable de residencia. Los centros no pueden asumir solos el peso de la responsabilidad de integrar a todos los niños de la calle sin una política global encabezada por los gobiernos en los cuales sus acciones debieran ser reinforzadas. Sino el fenómeno será atenuado a una pequeña escala, jamás resuelta. Ejemplos de intervenciones de residencias de acojo Los centros de acojo y de alojamiento se han encargado de devolver la infancia los niños y ciudadanos útiles a la sociedad. Sus objetivos se articulan alrededor de ciertos parámetros que son la reinserción social, formación escolar, profesional y la rehabilitación de la personalidad.
Según varios responsables de residencias de acojo, esas formaciones están enfocadas a intervenir en el desarrollo personal. Pero más programas que exijan la participación personal de esos niños deben ser de mayor interés para el éxito de las intervenciones. Siguiendo los trazos de Saint Jean Bosco, el padre Atilo Stra fundó Lakay en 1988, un centro que ayuda a los niños de la calle de ambos sexos, a encontrar una vida normal y tomar su lugar en la sociedad. Introduciendo el método de intervención junto a esos niños, el padre Stra ha creado una estructura donde más de 400 jóvenes de la calle entre 10 y 18 años se benefician de la acción de 5 proyectos que le son consagrados. Formación profesional en electricidad, plomería y refrigeración, cosmetóloga y costura son impartidos a los jóvenes de los hogares Lakou y Lakay. El Centro de Acción por el Desarrollo (CAD) situado en el barrio de Carrefour-Feuilles trabaja con cerca de 150 niños de los cuales 61 son integrados a programas regulares de reinserción social. Fundado hace 9 años, el CAD aporta a los niños la educación, atención médica y un panel de actividades integradas asegurando su supervivencia y su desarrollo. No pudiendo asegurar una formación profesional, ellos están en fase de educación no formal. El centro Timoun k ap teke chans(Timkatec), dirigido por el padre Salesien Joseph Simón en Pétion Ville, cuenta con cerca de 80 varones los cuales 40 son internos. Esos niños fueron recogidos en la calle, hace 6 años. A la edad entre 12 y 16 años la mayoría de estos niños poseen armas de fuego que saben utilizar para protegerse dicen ellos al padre. Basado en un análisis sin precedentes, el subsidio del TIMKATEC está basado en dos pilares: educación y profesión. Durante esa formación, los niños aprenden a tomar conciencia de sus habilidades, su personalidad, la naturaleza y de sus limites reales. Es con orgullo que el padre Simon afirma que 30 de sus protegidos están ubicados en cuatro garages donde aprenden macánica automotriz, los otros después del certificado de estudios primarios, son enviados a la casa de los padres salesianos en el centro de la ciudad.
La residencia Pierre Toussaint, que se encuentra en Cabo-Haitiano, cuenta con cerca de 80 varones de la calle, 24 en pensión regular. Mantenida por dos jovenes americanos y un equipo de trabajadores sociales haitianos, la residencia en su inicio juega el role de compañero para los niños de la calle Sin dar importancia a toda actitud moral, nosotros aceptamos a los varones como ellos llegan y poco a poco ellos se dan cuenta, en su autoevaluación (a partir de indicadores fijos pre-establecidos) que si no operan cambios en ellos, no podrán desarrollarse en nuestra estructura, explica Andrew Schulteis, uno de los responsables de la residencia. Los niños tienen la posibilidad de aprender a leer rapidamente gracias a una nueva adaptación de su situación del método montepío. Ellos tienen su equipo de football y los más avanzados frecuentan como todos los niños las mejores escuelas de la ciudad. Además todos los que manifiesten el deseo de reencontrar sus familias, son alentados en ese sentido. Odney (22 años) visita hace 2 años la residencia Lakay. Muy maduro en el momento de su encuetro con el educador, no se ha beneficiado como 86 jovenes actualmente del subsidio integral de Lakay. No obstante, en el taller Lakou a lo largo del bulevar Harry Truman (bicentenario), el pudo aprender electricidad. En 1997, el dejó la casa por razones de maltratos de un tio. Su padre y su madre están muertos. Al llegar al nivel elementar II, no pudo continuar sus estudios. En la calle, limpia los carros. Él está contento de frecuentar Lakay y de haber aprendido un oficio que le permite ganarse la vida. Sin embargo, evoca la falta de seguimiento de ese proyecto. Yo trabajo para particulares de manera esporádica. Después es el desempleo. Me gustaría bien encontrar un taller que me permita trabajar continuamente, dice él. En toda la región del Caribe y Latino América encontramos intervenciones paralelas a favor de los niños de la calle. Tales intervenciones aseguran a esos seres una alternativa a la delincuencia, el SIDA, la criminalidad y la muerte. Casa Alianza es una de las más celebres por haber transformado en justicia la muerte de un pequeño niño de 12 años asesinado por los policias guatemaltecos. La participación del estado aún mal definida Invertir a favor de los niños, es simplemente la mejor inversión que un gobierno puede hacer, estipula el informe mundial 2002 de la UNICEF. Toda una legislación ha sido prevista para garantizar el respeto al derecho de los niños y la adopción de nuevas disposiciones serán dirigidas al subsidio de los niños en situación dificil y el respeto del derecho de estos sin discriminación y es a gran entusiasmo que el gobierno saludó el Movimiento Mundial para los Niños en abril 2001, pero desgraciadamente muchos de los programas duermen aún en las gabetas. El subsidio de los niños de la calle es garantizado por las organizaciones no gubernamentales (ONG) y las instituciones privadas. Aunque el estado ha tocado la problemática de los niños en general (una ley contra el castigo corporal fue depositada en el parlamento y tres jueces para niños han sido nominados en el 2001, pero el único centro de acojo público del país no existe), la de los niños de la calle queda intacta, acciones concretas y eficacez tardan en ser puestas en marcha. Una situación despreciada en el Informe alternativo sobre los Derecho de los niños coordinada por la Coalición Haitiana para la defenza del derecho de los niños (COHADDE), agrupa más de una trentena de organizaciones que trabajan por el respeto de los derechos de los niños en Haití. ¿Cómo los niños ven las actividades de los centros ? Las residencias de acojo abiertas y/o cerradas y los orfanatos garantizan a los niños recogidos la alimentación, educación, atensión primaria, formación profesional y en mucho de los casos, el alojamiento, de manera más o menos regular. Los niños que interrogamos dicen apreciar el trabajo que realizan a su favor los centros de reinserción social. Cientos de entre ellos dicen hacer luto de la vida de mendigo cuando otros prefieren disfrutar de la asistencia de los centros durante el día y regresar a su vida de la calle en la noche. Yo estoy muy viejo para que el centro de ocupe de mi, pero si no fuese por Lakay, pudiera encontrarme todavía en la calle. Son los responsables los que alquilaron un casa en la Ciudad del Eterno (un barrio popular de Martissant) en la cual otros niños en dificultad y yo vivimos, reconoce Odney que se encuentra en el proyecto del padre Stra. Frecuentar el centro, hace que tome más cuidado de mi cuerpo, declara Hervé (17 años). Él vive en la calle. Es lavador de carros pero viene al CEP desde 1994. Él no quiere dejar la calle porque en ella gana mucho dinero. Gracias al centro, trabaja también con un técnico en metal hace algunos meses. Él aprecia haber aprendido un oficio, pero no está listo para dejar la calle. Afirma que la calle es peligrosa pero ofrece otras compensaciones. Nolis tiene 13 años, está en tercer año del nivel fundamental y vive en la fundación Timoun se Lespwa del padre Louisimond. Él quiere ser mecánico. Él no quisiera regresar a la calle porque aquí se siente en seguridad y no está obligado a defenderse de los más viejos. Nadine tiene 22 años y se pregunta que sería de ella hoy si el CAFA no la hubiera acompañado durante cierto tiempo y éste no la hubiera convencido de dejar la calle. Ahora ella piensa en el futuro cuando el CAFA la oblige a abandonar el centro para darle plaza a otras jovenes de la calle. ¿Cuál es el futuro para los jóvenes de la calle? El futuro se presenta mal para estos niños, sobre todo si la situación política y la falta de servicios sociales duran, pues ellos empeoran el atolladero social y económico que se manifiesta tanto en los niños de la calle como en los otros, más númerosos aún, asegura el Dr Françoise Ponticq. Los niños que van a la calle huyen de una situación de pobreza y buscan una alternativa, particularmente derecho a la educación, salud y vivienda. Cuando esos derechos fundamentales sean verdaderamete respetados, no habrá ningun pretexto para ir a la calle. Ese es el problema de base que urge a resolver, considera el padre Simon de Timkatec. Abandonando el problema con los niños, ellos se muestran muy pesimistas en relación a su futuro. La estigmatización y la indiferencia constituyen las armas las más mortíferas que se puede utilizar contra los niños. Considerados para muchos como los desechos de la sociedad, ellos han terninado por crear el complejo de no ser útiles para nada. Rony sueña con correr uno de esos autos de carrera ultra rápidos que ve en la televisión en las revistas de show-room del centro de la ciudad. Pero bueno es tiempo que regrese a la realidad y me diga que jamás, no tendré esa suerte, se dice él como despertando de un sueño. La señora Stefanie Conrad, representante de relaciones públicas de Plan Haití, afirma que su organización estableció en el mes de diciembre del 2002 una asociación con Save the Children a través del proyecto: una respuesta inmediata a la problemática de las niñas y niños de la calle con vista a contribuir al conocimiento de los niños de la calle, reforzar las instituciones que trabajan con los niños, dar a estos servicios sociales, luchar y proponer soluciones durables a su situación. Respuestas de los centros de acojo, hablan de seguir las acciones que han sido ya tentadas. En ese sentido, ellos habrían querido tener los fondos que utilizan para formar a los jóvenes que han sido reintegrados y enviados a sus familias de origen y evitar que caigan en el mismo cenagal.
Esos esfuerzos y otros tantos han sido realizados hace varios años en Haití. No obstante, queda aún tanto a los poderes públicos como paticulares muchos caminos a recorrer para la erradicación del problema. Pues si queremos la Paz, hay que prácticar la justicia, esa justicia social que incumbe a todos para sacar a esos niños de la calle. Algunas instituciones de referencia Aide à l'Enfance Canada (Save the Children Canada) Casa Alianza Centre d'Appui pour le développement (CAD) Centre d'Appui Familial (CAFA) Centre d'éducation populaire (CEP) Coalition Haïtienne pour la défense des droits de
l'Enfant (COHADDE) L'Escale Fontaine Duvivier Fondation Timoun se Lespwa Foyer Pierre Toussaint, Cap-Haïtien Lakay Plan-Haïti LASAF, Jacmel Village d'enfants SOS (fermé depuis) Endnotes
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